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Historia de la Yeguada Fernández-Daza

La yeguada es propiedad de Francisco Fernández - Daza y Fernández de Córdova, con domicilio en Almendralejo (Badajoz).

Reside en “Los Juncales” finca próxima a Almendralejo.

Esta ganadería cuyos orígenes se remontan a los siglos XVII y XVIII, como se reseña en el libro “El Caballo Español” de Carlos Orellana Chacón (Barcelona 1956), tiene como hierro un corazón orlado por un círculo.

Pura Raza Española es el origen de esta ganadería que su propietario con gran dedicación ha mejorado con la línea cartujana, consiguiendo una gran uniformidad y toda la belleza que caracteriza a sus ejemplares.

La ganadería con solo algunos ejemplares procedentes de D. Juan José Zapata, continuador de la ganadería de la Cartuja de Jerez de la Frontera, fue recomenzada por su actual propietario en la segunda mitad del siglo XX.
Santiago de CompostelaEfectivamente en 1950 Francisco Fernández-Daza y F. de Córdova refrescó la sangre de la ganadería, adquiriendo de la Yeguada Militar de Córdoba varios ejemplares que procedían de lo que había vendido a ésta, D. Francisco de la Chica Navarro, dentro de lo más puro de la línea cartujana.
En este lote, venían las notables yeguas Kanaima y Karabujea, cuyos descendientes aún hoy destacan en la yeguada. En este mismo año, el regalo personal del potro Conductor fue otro de los pilares incorporados por Francisco Fernández-Daza a esta nueva ganadería, con la clara filosofía de la búsqueda de la belleza y nobleza, características esenciales en los caballos de Pura Raza Española.
Los sementales han sido, igualmente, de origen directísimo de la Cartuja de Jerez, todos con ascendencia paterna y materna de la mencionada ganadería del bocado.

La calidad de los productos de este hierro está basada en:
  • La elección cuidadosa de los sementales.
  • La constancia de las líneas genéticas, manteniendo durante periodos de 4 años los sementales que mejor han ligado con la sangre de la yeguada
  • La cría de los potros y potras en régimen combinado de libertad y estabulación según lo más apropiado para cada etapa.
  • La alimentación natural complementada con nutrientes bien seleccionados.
  • El mantenimiento de criterios uniformes en la selección de las yeguas destinadas a criar